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CI: problema de alarmante gravedad

Obesidad, diabetes e hipertensión presentes entre adolescentes

Clínica del Hospital de Niños ve jóvenes de 12 a 17 años con males de ‘mayores’
Estudio de UCR revela problemas de colesterol y grasa en escuela de La Unión
Enfermedades típicas de adultos acechan, cada vez más, a los jóvenes costarricenses. La prevención se puede realizar con dos acciones fundamentales: el ejercicio y una alimentación con menos frituras y muchas frutas y verduras

*Obesidad, diabetes e hipertensión presentes entre adolescentes *

Más menores costarricenses caen enfermos por comida chatarra y poco ejercicio
Irene Rodríguez S. –

Actualizado el 3 de noviembre de 2013 a: 12:00 a.m.
Clínica del Hospital de Niños ve jóvenes de 12 a 17 años con males de ‘mayores’
Estudio de UCR revela problemas de colesterol y grasa en escuela de La Unión
Enfermedades típicas de adultos acechan, cada vez más, a los jóvenes costarricenses. La prevención se puede realizar con dos acciones fundamentales: el ejercicio y una alimentación con menos frituras y muchas frutas y verduras. | LUIS NAVARRO

La pila de expedientes de jóvenes enfermos formaba una montaña sobre la mesa.
Los especialistas que se encontraban en la sala de reuniones de la Clínica del Adolescente, en el Hospital Nacional de Niños, tomaron de primero el caso que más les preocupaba.

Era el de una muchacha que, a sus 13 años, debe tomar dos pastillas diarias para controlar la presión alta y un fármaco adicional para tratar la depresión; enfermedades propias de alguien varias décadas mayor que ella.

Un médico, una enfermera, un psicólogo, una trabajadora social y una nutricionista detectaron en esta joven lo que ya han visto en otro de su edads: su hipertensión no se debe a una causa congénita (de nacimiento) o hereditaria.
Los responsables de sus más de 16 kilos de sobrepeso y de todas sus consecuencias son sus malos hábitos de alimentación y la falta de actividad física.
Por desgracia, su caso no es el único ni el más grave.
“Hemos visto chiquillos de 13 años con una segunda pancreatitis (inflamación del páncreas, mal propio de mayores de 60 años) y la primera la desarrollaron a los 11 años”, comentó Xiomara Jiménez, enfermera de la Clínica.
“Hace 15 años, veíamos uno o dos casos por año; ahora hay todas las semanas”, aseveró Alberto Morales, director de la Clínica.
Entre 2004 y 2013, ese centro atendió 260 pacientes con dislipidemias (niveles altos de colesterol o triglicéridos), 42 con hiperinsulinismo (aumento de insulina en la sangre), 64 con diabetes tipo 2 y 137 con síndrome metabólico.
Son 503 jóvenes cuyos males se hubieran prevenido con ejercicio y una dieta rica en frutas, verduras y proteínas, y baja en frituras.
A esas cifras se suman 167 jóvenes con sobrepeso y 707 obesos.
“Hay un subregistro de datos, pueden ser muchos más”, acotó Rocío Chaves, trabajadora social.
Para Adriana García, nutricionista de este equipo, la situación es crítica: “A mí ya no me llega gente con sobrepeso, me llegan obesos, y casi todos tienen otra enfermedad además del peso”.
¿A qué se debe? Morales enumera tres causas del fenómeno: el tico, en general, cambió su dieta y come cada vez menos nutrientes y más comidas que afectan su salud; los horarios en los colegios no motivan los cinco tiempos de comida y, no hay espacios para hacer ejercicio.
A esto se le une el desinterés de algunas familias.
“A principios de año, reclutamos a 12 jóvenes con obesidad mórbida y síndrome metabólico. Queríamos educarlos a ellos y a sus padres para alimentarse bien, hacer ejercicio y hacerles ver la importancia de cuidarse y seguir las recomendaciones”, explicó Morales.
”A la primera sesión llegaron tres adolescentes; a la segunda, dos; la tercera sesión no se hizo porque nadie llegó”, añadió.
Walter Ramírez, psicólogo clínico del centro, agregó: “En la familia es donde está gran parte de la prevención y de la cura de todo esto”.
En la niñez. El problema de estos jóvenes no se gesta en la adolescencia, cada una de estas enfermedades toma años para desarrollarse.
Evidencia de esta situación la ofrece un estudio de la Escuela de Nutrición de la Universidad de Costa Rica (UCR) con alumnos de primer ciclo de la Escuela Fernando Terán en La Unión, Cartago.
La investigación halló patologías de adultos en niños. Por ejemplo, el 15% de los estudiantes de primer grado, el 22% de los de segundo y el 17% de los alumnos de tercero tenían niveles altos de colesterol.
También aparecieron triglicéridos altos en el 33% de los menores de primer grado, el 46% de los de segundo y el 39% de los de tercero.
“Ellos ya muestran problemas serios que pueden agravarse en el futuro”, advirtió Xinia Fernández, coordinadora del estudio.
Las consecuencias más serias de estos estilos de vida, como infartos, derrames cerebrales o muertes prematuras, comienzan a verse en adultos cada vez más jóvenes.
Aunque aún no hay datos estadísticos oficiales, los médicos aseguran que cada vez es más común ver a personas de 40 años e incluso de 30 años con un primer infarto.
“Es gente con sobrepeso, que come mal, no hace ejercicio y fuma, eso suma para un infarto a edad temprana”, afirmó en una entrevista anterior la médico internista Cecilia Monge.

*En pocas palabras
‘Es un problema de salud pública’*

Irene Rodríguez S. – Actualizado el 3 de noviembre de 2013 a: 12:00 a.m. *
¿Cuán grave es el problema de enfermedades crónicas en los adolescentes?*

Muy grave. Es algo que ni siquiera debería imaginarse en niños de esta edad y los estamos viendo cada vez más seguidos.
”Son enfermedades de países desarrollados. Es como con la anorexia: antes veíamos un caso o dos al año y ahora vemos cuatro o cinco al mes. Casos de obesidad y males crónicos se ven casi todas las semanas.
”Ahora hemos tenido que empezar a hacer exámenes de colesterol y triglicéridos a partir de los 10 años. Es un problema de salud pública”.
¿Cuál es el abordaje que se les da a estos jóvenes?
Es difícil porque además de los problemas de salud, presentan todas esas condiciones emocionales que conlleva ser adolescente y la carga académica del colegio.
”Se les da la parte médica, psicológica, de trabajo social, de nutrición y se les acompaña. También se les indica a los papás las mejores formas para trabajar con ellos”.
¿Qué hacer como padre si mi hijo está presentando una de estas condiciones?
Lo más importante es la prevención. Que desde niños aprendan lo que es comer bien y lo que es hacer ejercicio, y para esto deben ver el ejemplo.
”Ya si su niño tiene una enfermedad lo importante es el control, que vaya a todas las citas, que si tiene tratamiento con medicamentos se lo tome al día, que busquen comer más sano y que procuren dedicar tiempo a la actividad física”.
Usted dijo que los padres no son los únicos responsables, ¿qué deben hacer las políticas de salud?
El Ministerio de Salud debe asumir un rol protagónico. Es el de Educación quien se ha preocupado más. Debemos tener más espacios para el ejercicio. La inseguridad ha clausurado muchos parques.

G*obierno intenta frenar malos hábitos de alimentación en niños*

Irene Rodríguez S. – Actualizado el 3 de noviembre de 2013 a: 12:00 a.m.

Un reglamento para las sodas escolares, cambios en los programas de educación física y la búsqueda de mayores espacios en las comunidades para el ejercicio son parte de las propuestas del Gobierno para frenar las enfermedades crónicas en la adolescencia.
“Ya vemos más opciones de comida sana en las sodas de las escuelas y colegios, como pinchos de fruta y, prácticamente, no se ven gaseosas”, afirmó Leonardo Garnier, jerarca del Ministerio de Educación (MEP).

“Con Educación Física fue diferente. Muchos profesores no estaban acostumbrados a que se incluyeran las danzas o los juegos porque no los consideraban deporte, pero la Educación Física no puede ser algo solo de tener entrenando a quienes son hábiles para el fútbol y a los demás dando vueltas alrededor de la cancha”, añadió.

El Ministerio de Educación destaca como uno de sus principales logros un decreto para mejorar la alimentación en las sodas escolares. | ARCHIVO

Por su parte, Cecilia Gamboa, del Ministerio de Salud, destacó los planes para promover la ingesta diaria de cinco frutas y verduras y planes de educación para reducir el consumo de la sal, así como el Plan Nacional de Actividad Física, que promueve mayores espacios comunales para que la gente se ejercite.

Reacciones. Expertos en salud consideran que el Gobierno queda debiendo en prevención de enfermedades y promoción de la salud.

“Es cierto que las familias tienen mucho que ver, ¿pero qué hace el Estado? También tiene responsabilidad. Las comidas rápidas, por ejemplo, deberían estar más reguladas por el Estado”, apuntó Alberto Morales, director de la Clínica del Adolescente, que funciona en del Hospital de Niños.

Para la nutricionista Xinia Fernández, la falta de personal del MEP le impide fiscalizar lo que se hace en las sodas escolares y controlar que realmente se vendan alimentos sanos, lo que provoca que algunas ofrezcan cosas que no deberían venderse.

Primeros mil días de vida del niño son cruciales
Irene Rodríguez S. – Actualizado el 3 de noviembre de 2013 a: 12:00 a.m.

La prevención de males crónicos en la adolescencia debe comenzar desde temprano, incluso desde antes de que el bebé nazca.

Investigadores internacionales señalan dos momentos cruciales en la vida en los cuales la nutrición marca un punto definitivo en la salud de la persona para el resto de sus días: durante los primeros 1.000 días de vida y, antes del ingreso a la escuela.
Sobre el primer momento, una edición completa de la revista médica The Lancet publicada en junio pasado, se dedicó a abordar la nutrición de la madre y el bebé en los primeros 1.000 días de vida, y se remontó hasta la nutrición en el embarazo.

“La malnutrición lleva secuelas para el resto de la vida”, afirmó en un comunicado de prensa Robert Black, uno de los científicos.

Enseñar el valor de las frutas, verduras y cereales en sus primeros años ayudará al niño a alimentarse más sano durante el resto de su vida. | ARCHIVO

La nutricionista tica Xinia Fernández, especialista en alimentación infantil, opina igual: “No todo es dar el ejemplo: Hay factores biológicos que se forman en el vientre y siguen con la lactancia. Si una mujer come sanamente en su embarazo, protege a su hijo de enfermedades. Lo mismo pasa con la lactancia los primeros seis meses de vida”, dijo.

Fernández explicó que la dieta de la madre, si es insuficiente o excesiva, puede provocar obesidad.

“Si una mujer está malnutrida, el organismo del bebé se acostumbra a tomar todo lo que tiene a su alcance”, explicó. “Si la mamá come muchas grasas, le llegarán más grasas al feto y se ‘acostumbrará’ a eso”, añadió.

Escolaridad. El otro momento clave, según los investigadores, se da al llegar a la escuela primaria.

Un estudio publicado en el 2010 en la revista New England Journal of Medicine halló que los padres ejercen mayor control sobre la alimentación y actividad física de sus hijos durante los primeros siete años, antes de que comiencen la edad escolar.
Adriana García, nutricionista de la Clínica del Adolescente del Hospital de Niños, coincide: “En los primeros siete años de vida, el niño responde al ejemplo y a los hábitos que le inculcan sus padres, incluso si van al maternal. Ya al llegar a la escuela, lo que no se hizo por ellos va a costar mucho inculcarlo porque entran en contacto con otras costumbres y hábitos”, señaló.

Para Fernández, varios puntos hacen que la etapa sea clave.

“En preescolar, los padres y las maestras están más pendientes de lo que el niño come y la actividad física es mayor, pero cuando llegan a la escuela pasan más tiempo sentados, las mamás les dan plata para que vayan a la soda y tienen la presión de pares sobre lo que es rico comer”, aseguró.

Por este motivo, Fernández insiste en que los primeros años debe educarse a los niños para que aprendan el gusto por la comida sana y sepan tomar decisiones que protejan su salud.

Última modificación: 4 de noviembre de 2013 a las 16:26
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